Las fotografías y los videos tomados por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia se manejarán de acuerdo con la Ley 1581 de 2012 de Protección de Datos Personales, y la Política de Tratamiento de Datos Personales de la Universidad Nacional de Colombia. Las fotografías y los videos se usarán para divulgar la memoria gráfica de los eventos, en la página web y redes sociales de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia.

La Universidad Nacional de Colombia, identificada con NIT 899.999.063, como responsable del tratamiento de información de datos personales, informa a todos los titulares que estos serán tratados de acuerdo con la Ley 1581 de 2012. Los datos de carácter personal recolectados por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia por medio de fotos, videos, formatos físicos o a través de medios digitales, se encuentran bajo medidas que garantizan la seguridad, confidencialidad e integridad, y su tratamiento se realiza bajo nuestra Política de Datos Personales, la cual podrá consultar en nuestra página web unal.edu.co.

La Universidad Nacional de Colombia, no se hace responsable sobre el uso indebido de imágenes, videos, o información de datos personales, realizada por terceros que no cuenten con la autorización del titular. Puede ejercer sus derechos como titular de conocer, actualizar, rectificar y revocar las autorizaciones dadas a las finalidades aplicables para el desarrollo de las relaciones laborales, académicas, contractuales y todas las demás relacionadas con el objeto social de la Universidad Nacional de Colombia, a través de los siguientes canales:

Oficina de correspondencia: Comunicación dirigida al Oficial de Protección de Datos Personales; Dirección: Carrera 45 # 26-85 Edif. Uriel Gutiérrez Bogotá D.C., Colombia – 5 Piso – Oficina 566

Correo electrónico: protecdatos_na@unal.edu.co.

Teléfono: (+571) 3165000 – Ext. 18407.

PROGRAMA

 

 

» Wolfgang Amadeus Mozart — Pequeña serenata nocturna KV. 525

» Anton Bruckner — Sinfonía n.º 6 en La mayor, WAB 106

En su trabajo conjunto por la música, la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el Auditorio León de Greiff UNAL presentan

200 AÑOS DE ANTON BRUCKNER

Director: José Antonio Méndez

Más de 40 años de cooperación por la música entre la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el Auditorio León de Greiff UNAL

Share on facebook
Share on twitter

La Orquesta Filarmónica de Bogotá celebró los 200 años del natalicio del compositor, profesor y organista austriaco Josef Anton Bruckner, interpretando su «Sinfonía n.º 6 en La mayor, WAB 106», y la «Pequeña serenata nocturna KV. 525», de Wolfgang Amadeus Mozart.

NOTAS AL PROGRAMA
Por: Ellie Anne Duque

La “Pequeña serenata nocturna” (Eine kleine Nachtmusik), una de las obras más ejecutadas y apreciadas de Wolfgang Amadeus Mozart fue uno de sus últimos trabajos en el campo de las serenatas para conjuntos de cámara. La compuso en 1787 en la época en que trabajaba de lleno en su ópera “Don Giovanni” y las razones de su composición parecen ser enteramente personales. Pues no hay noticia de que haya sido un encargo para una ocasión social especifica, ni fue ejecutada en vida del compositor. Pudo haber sido una consecuencia de su “Chiste musical”, una pieza en la que se burlaba de todos los cánones de la composición. Con la “Serenata”, corrige todos los ‘horrores’; del “Chiste”, pues se trata de una obra de dimensiones y procedimientos perfectos.

EI título descriptivo proviene de la misma pluma de compositor, quien además especifica que se trata de una obra en cinco movimientos. En las versiones que de la obra se tienen hoy en día hace falta el Minuet con su Trío correspondiente. La “Serenata” se escribió originalmente para cuarteto de cuerdas con contrabajo. Se trata de un ejemplo de simetría y excelencia clásicas con secuencias armónicas acertadas y lógica. Sus temas concisos y fáciles de recordar, obedecen a una gran claridad rítmica y contribuyen a la ininterrumpida popularidad de la obra.

Por: Carolina Conti

El nombre de Anton Bruckner se asocia con sus sinfonías y su repertorio sacro en el que plasmó su profunda fe religiosa. Nació en 1824 en Ansfelden, una pequeña villa cerca de Linz, en Austria, donde su padre era maestro de escuela. El paisaje del campo donde creció marcó su sensibilidad y se puede percibir en los enormes paisajes orquestales que creó. Hizo parte del coro y aprendió a tocar órgano en el monasterio de San Florian donde, tiempo después, llegó a ser organista principal en la abadía, puesto que también ocupó en la Catedral de Linz. A comienzos de su carrera logró reconocimiento por sus improvisaciones al órgano y algunas de sus obras religiosas nacieron en esa época.

En 1855 empezó a estudiar con Simon Sechter, famoso teórico musical de Viena. La formación la hizo en parte por correspondencia y en parte de forma presencial en la ciudad durante seis años, tiempo en el que, por orden de su maestro, no debía componer nada. Recibió su diploma de la Universidad de Viena, donde fue profesor años más tarde. Ávido de conocimientos continuó estudiando con Otto Kitzler quien le dió a conocer la música de Wagner que lo marcó definitivamente.

A los 40 años empezaba a sentirse listo para la composición. Sus monumentales sinfonías se caracterizan por su belleza, dramatismo y profundidad, aunque en su tiempo no fueron apreciadas. A pesar de su talento y la admiración que despertó en sus maestros, Bruckner era muy inseguro y propenso a la depresión. Extremadamente sensible a las opiniones externas y a las críticas sobre su obra, hacía innumerables revisiones y cambios. Aunque su obra se cimenta en la tradición de Schubert y Beethoven, Bruckner llegó a ser un innovador. Supo encontrar una voz propia entre estilos tan diferentes como los de Wagner, por un lado; y Brahms, por el otro. Después de unos años difíciles y grandes fracasos, como el de su tercera sinfonía, en diciembre de 1878 empezó Bruckner una etapa de composición de obras muy importantes, entre ellas la Sinfonía No. 6 en La mayor, WAB 106 compuesta entre septiembre de 1879 y septiembre de 1881. Además de su personal armonía, la maestría en la orquestación y el trasfondo espiritual que aparece en la obra es de resaltar la belleza en las melodías, así como los contrastes entre inquietud y éxtasis, entre luz y oscuridad.

A diferencia de las demás sinfonías, la sexta no sufrió ninguna revisión y el compositor expresó al final de su vida que era una de sus obras más queridas. El Adagio y el Scherzo se estrenaron en 1883. La obra completa, aunque con grandes cortes se presentó por primera vez en 1899 dirigida por Gustav Mahler, después de la muerte del compositor. La versión completa se dio a conocer solo hasta 1901.

– – – – –

Notas tomas del programa de mano de la Orquesta Filarmónica de Bogotá

GALERÍA