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Ópera de Francisco Zumaqué y Carlos Satizábal.
Interpretan: Tramaluna Teatro, Orquesta Filarmónica de Mujeres y Coro Filarmónico Juvenil.
Composición y dirección musical: Francisco Zumaqué.
Dramaturgia y dirección teatral y escénica: Carlos Satizábal.
Actuación: Tramaluna Teatro: Ángela Triana, Lina Támara, Natalia Londoño, Sarah Luna, Jhon Franklin Hernández y Diego Chilito.
Escenografía: pinturas de Diego Pombo de la serie Bolívar enamorado.
Animaciones: Daniel Virgüez, Francesco Corbelleta. – Video mapping: Gabriela Pardo.
Diseño de iluminación y luces: Jaime Niño.
Diseño y elaboración de máscaras y de utilería: Jorge Ardila.
Vestuario: Aura Bastidas.
Taller de actuación: Patricia Ariza.
Escenografía: pinturas de la serie Bolívar enamorado, de Diego Pombo.
Producción: Corporación Colombiana de Teatro / Carito Ramírez.
2024

Una ópera de Francisco Zumaqué y Carlos Satizábal

MANUELA LIBERTADORA

Amor de Manuela y Simón o Sueño de un País no Fundado.

Interpretan: Tramaluna Teatro, Orquesta Filarmónica de Mujeres y Coro Filarmónico Juvenil
Producción: Corporación Colombiana de Teatro / Carito Ramírez — 2024.

40 años de cooperación por la música entre la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el Auditorio León de Greiff UNAL

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La memoria de nuestra América necesita salir de las leyendas de mármol y bronce. De la simulación. Manuelita fue la heroína militar de la batalla de Ayacucho, en nuestra América su fama y su prestigio debieran ser masivos. Pero sus hechos y su pensamiento están borrados. ¿Por qué? Con desdén, los aristocratas de Lima llamaban a Bolívar «el zambo». Y con el deseo de ocultar o negar su visible rostro mestizo, a él, como ha observado García Márquez, se le ha ido implantando en la memoria oficial “con el perfil romano de las estatuas”. Así como borran a Manuela, de Bolívar nos inventan mitos falsos. Necesitaríamos mitos, sí. Pero mitos verdaderos. Como es verdad que antes de cada batalla, casi siempre, el general Bolívar pedía organizar grandes bailes con los músicos del lugar. Claro, bailes sin chicha ni alcohol alguno, si no el chuchaqui o la cruda o el guayabo habría significado la derrota al día siguiente. Pero sí bailar con la música y los músicos de los pueblos a donde llegaba el ejército libertador. La independencia fue una revolución a ritmo de los cantos bailados locales.


Manuelita escribió dos frases memorables: «La memoria también se inventa» y «La historia no se la cuenta, se la hace». Con ellas podríamos describir las pretensiones de esta obra de ficción artística y teatral: hacer la historia en la escena, inventar artísticamente la memoria de los hechos vividos.


Es frecuente que sólo el rodeo por la ficción sea el que nos deje vislumbrar lo real, la verdad de los hechos vividos, y así compartir nuestra memoria como un sueño colectivo.


La otra ilusión de este montaje es sugerir, en un sueño de ficciones escénicas a la Manuela Libertadora, la Manuela Libertaria: su vida, su personalidad, sus hechos; sugerirla en sólo unas pocas escenas inventadas a partir de sus diarios y de sus cartas y de fragmentos tomados del vasto archivo de rumores y papeles ocultos y dispersos. La contamos como un sueño y un viaje por los territorios y ciudades donde ella y Simón vivieron, amaron y combatieron por el sueño de una América grande, libre, alegre y feliz, ese mítico país aún no fundado: un relato que hacemos cual si Manuelita barriera los momentos de su sombra o recogiera sus pasos por la vida desde el momento de su nacimiento hasta su muerte.