Escudo de la República de Colombia
“Desde entonces, desde que el cristianismo se vuelve sabiduría popular, así sea convirtiendo la teología en refranero, el perdón se identifica con la absolución del analfabetismo moral, algo distinto al error, ya que se comete en las tinieblas. Y América Latina ha vivido bajo las resonancias de esa frase: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, interpretado como la disculpa del asesinato. Los romanos y sus ayudantes judíos no saben que crucifican a Dios; ergo, los latinoamericanos pueden ampararse en su ignorancia que es la absolución universal”. 
Carlos Monsiváis.

“Nosotras ya hemos perdonado a nuestros enemigos…Dios mío, ¿por qué no nos perdonas tú a nosotras”1



Principio del Mal

En una pastoral para la Cuaresma de 1952, monseñor Miguel Ángel Builes, obispo de Santa Rosa de Osos en Colombia, imprecaba desde el púlpito: “La serpiente no se mata por la cola sino por la cabeza”. En un telegrama que le envía al gobernador de Antioquia, insiste: “Ruégole, señor gobernador aplaste la serpiente por la cabeza. Estas abundan cada poblado. Atentamente. Obispo”.2

La serpiente simboliza dentro de la mitología católica, la personificación del Mal, de la mentira y el engaño. En los Evangelios se habla de Satanás como “la serpiente antigua” (Génesis, 3:15) a la que se mata aplastándole la cabeza. Así, el símbolo sigue obrando hasta el día de hoy como encarnación del enemigo. El presidente Uribe, el 6 de Abril de 2008, refiriéndose a las FARC, dice: “la culebra revive en momentos en que se pensó muerta, ceder unos pasos es auxiliar a la culebra”. Y más recientemente el 20 de Julio de 2010, antes de abandonar el poder, fue más preciso: “Sabemos que cuando la culebra del terrorismo se siente asfixiada y le tenemos una horqueta en el pescuezo, ahí mismo pide procesos de paz para poder que (sic) le aflojemos la horqueta, tomar oxígeno y volver a envenenar. Cuidado!”. El sucesor de Uribe, Juan Manuel Santos, en el discurso a las Fuerzas Militares el 24 de Diciembre de 2010, insiste: “A esa fiera acorralada la vamos a seguir debilitando hasta que deje de respirar…”.

El Otro-demoniaco para monseñor Builes estaba encarnado en los comunistas, liberales, masones, protestantes, “Voltairianos”, “tártaros sin Dios”, incluso en los bailarines de mambo.3 Esta idea del Mal radical se personificó en el comunismo durante la Guerra Fría. Posteriormente, la doctrina antiterrorista de Bush fue tomando otra serie de particularidades, buscando el enemigo invisible y ubicuo a como diera lugar. Bush habló literalmente de una Cruzada contra las fuentes del Mal. A partir del 11 de Septiembre de 2001, esta cruzada ya no es contra el comunismo (lo que no quiere decir que el anticomunismo haya desaparecido) sino contra el terrorismo. En un discurso del 16 de septiembre Bush hablaba de este nuevo tipo de demonio: “Nosotros entendemos y el pueblo empieza a entender esta cruzada contra el terrorismo que nos tomará un buen tiempo”. El presidente confiaba en que su misión estaba avalada e inspirada por las fuerzas del Bien: “confío en que dios hable a través de mi”.

La organización Keep America Safe continúa este legado y dice en su página web: “Sabemos que por 233 años, Estados Unidos ha sido una fuerza incomparable del bien en el mundo, que nuestros ejércitos han sido los mejores de la historia y que la tierra es un mejor lugar si este país es confiable para sus aliados y temido por sus enemigos”4 Le preguntaron al general norteamericano Norman Schwarzkopf, si perdonarí­a a los terroristas del 11 de Septiembre de 2001. Su respuesta fue: “Yo creo que la tarea de perdonarlos corresponde a Dios. La nuestra es simplemente la de promover dicho encuentro”.

Derrida pregunta: ¿no será que todas las guerras en el fondo son guerras religiosas? ¿En nombre de la religión de la patria, de la religión de la democracia, de la religión de la soberanía, de la religión de la raza, de la religión de la propiedad…?5



Teatro y representación

Desde que los jefes paramilitares visitaron el Congreso de la República (28 de Julio de 2004), venimos asistiendo a una monótona retahíla de solicitud de perdón. Estas personas dejan de ser sujetos particulares y se vuelven sujetos colectivos: pedir perdón a nombre de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, es una manera de escamotear responsabilidades y responsables individualizados. En nombre de es un problema de representación y de teatro, de teología y de política.

En nombre de… Dios, la Patria, el Padre, como modalidades de la representación, no solo son un abuso de lenguaje sino sobre todo, un abuso de confianza. Un ejemplo paradigmático ocurrió el 21 de Agosto de 1989, durante el entierro de Luis Carlos Galán, candidato a la presidencia asesinado. Su hijo dijo en el discurso: “…y quiero pedirle al Dr. César Gaviria, en nombre del pueblo y en nombre de mi familia, que en sus manos encomendamos las banderas de mi padre y que cuente con nuestro respaldo para que sea Ud. el presidente que Colombia quería y necesitaba. Salve usted a Colombia.”6 ¿En nombre del pueblo? ¿Cuándo, dónde, cómo se pronunció la sociedad? No es que se requiera de un referendo o algún tipo de consulta popular que no dejan de ser estrategias de los totalitarismos; se trata aquí de otra de las imposturas y usurpaciones del Nombre, del en nombre de, en nombre de la democracia “representativa”.

Otro representante de Dios sobre la tierra (que no es el Papa), Michel Campdesus, tres veces Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo que ese instituto era el instrumento de Dios para la salvación de los pobres y que era necesario que unos cuantos murieran para la salvación del progreso.7

El teatro de la representación de la política y de la religión, tienen componentes similares: espectadores pasivos, representantes claramente jerarquizados (algunos incluso representan a Dios sobre la tierra, otros creen ser el mismo Mesías)8, predominio de la palabra y del libreto, actores impostados que actúan según roles y papeles, efectos y efectos especiales para encantar (de encantamiento) y persuadir a través del sensorama. Estaríamos entonces en la Teatrocracia de la sociedad del espectáculo. La política como materialización de la ilusión religiosa implica procesos de identificación a través de la emotividad, un sensorium que movilice efectivamente las masas, espíritu gregario exaltado, oficiantes histriónicos, largos oficios mediáticos en vivo y directo (los presidentes de Colombia y Venezuela lo saben y hacen muy bien en sus programas televisivos: Consejos Comunales, Aló Presidente). Son también técnicas de la propaganda aplicada por Goebbels: principio de simplificación (adoptar una idea única, un símbolo único), principio de vulgarización (mensajes populares, sencillos que no exijan esfuerzo mental mayor), principio de orquestación (repetir incansablemente), principio de unanimidad (convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo), principio de identificación (empatía profunda entre representante y representado), movilización de la emoción (la emoción como el principio básico de todo proyecto político de masas).


Dios y patria


Alias Ernesto Báez, comandante paramilitar de las A.U.C. con voz trémola exclamaba en el Congreso de la República (Mayo de 2005) al solicitar perdón: “Que los caminos de la reconciliación nacional vayan de la mano de la comprensión, la misericordia y la justicia, expresa el santo Evangelio (…) El primer deber que nos ponemos a estas horas de profunda reflexión cristiana y patriótica, con el corazón expuesto al escrutinio de Dios y la nación…”. Después de la muerte del guerrillero Raúl Reyes, el sacerdote jesuita Alfonso Llano escribe en el diario El Tiempo, el 9 de Marzo de 2008: “Son seres humanos, hijos de la Patria, hijos de Dios, pero siento tener que alegrarme porque los dejen tendidos en medio de la selva. (..) Entonces, a pesar de tratarse de seres humanos libres y sensibles hijos de Dios y de la Patria, con derecho a la vida y la libertad, todo colombiano por cuyas arterias corra sangre noble no puede menos que alegrarse de que se haga justicia puesto que llevan 44 años haciendo el mal y conculcando todos los derechos humanos y divinos de seres colombianos”. Semanas después el sacerdote responde a los cuestionamientos que despertaron estas afirmaciones: “¿O sea que la muerte de Raúl Reyes, según usted, fue proporcional al daño que venía infligiendo? –Mucho más suave. Ni siquiera se cumplió la ley del Talión. Fue una sanción muy suave en relación con lo que él había hecho, matar a centenares de personas y solamente se le eliminó la vida”9. Solamente se le eliminó la vida… ¿habría sido necesario entonces matar, rematar, contramatar? El exceso de castigo debería responder a la medida del crimen y aún debe sobrepasarlo. Este exceso de castigo es el terror. La supremacía del soberano debe quedar clara, a la vez que su función de intimidación sobre futuras transgresiones criminales: “... y el suplicio comienza después de la muerte. Puesto que, después de todo, lo que se trataba de lograr no era tanto el castigo mismo del culpable, la expiación del crimen, como la manifestación ritual del poder infinito de castigar”10.



Perdón y olvido

Al referirse al conflicto colombiano es muy común escuchar los calificativos de “absurdo” e “irracional”. Se escamotean fácilmente las razones objetivas y así no solo será difícil encontrar una salida política sino que también se da fácilmente paso a la impunidad (¿no es la “locura” irresponsable de sus actos?). O nos sumimos en el terreno de lo ininteligible (¿no es lo “absurdo” imposible de entender?). Es innegable que la degradación del conflicto llega al terreno de la locura y de lo monstruoso ¿pero no se trata entonces del “monstruo de la razón”? ¿No es preciso encontrar cierta inteligibilidad dentro de la complejidad? ¿No hay acaso causas y responsabilidades (y responsables) históricos? ¿En esta cómoda y piadosa coartada de “todos somos responsables” o “todos somos culpables” no se escamotean las responsabilidades reales? Todos y nadie es lo mismo. Refiriéndose a Auschwitz, Giorgio Agamben11 señaló la tendencia muy difundida a asumir una genérica culpa colectiva cada vez que se fracasa en el intento por resolver un problema ético y como así se escabullen los responsables y los delitos.12

Derrida insiste en que no hay que confundir perdón con olvido. Al contrario se hace necesario mantener viva la memoria integral del mal causado, lejos de tendencias piadosas y bienpensantes como “ecologías de la memoria” o “sicoterapias del luto”13. Se puede pensar el perdón sin pensar en el indulto y el olvido como prerrequisito.

Pero, en la historia reciente de Colombia, ¿quién perdona a quién? “El Ex-comandante del Bloque Vencedores de Arauca de las Autodefensas Unidas de Colombia, Miguel Ángel Mejía Múnera otorga ofrecimiento de perdón para las víctimas de Arauca”, así titula el paramilitar un aviso de prensa pagado por él mismo desde la cárcel.14 “Otorga ofrecimiento de perdón”, curiosa forma gramatical que revierte la formula: ¿es el victimario el que otorga el perdón? ¿Se perdona a sí-mismo?

“En aras de la reconciliación, a algunas víctimas también les toca a veces pedir perdón”, dice el columnista Alfredo Rangel, a propósito del perdón público que pidió el Estado por el crimen del dirigente del Partido Comunista Colombiano, Manuel Cepeda.15 Según Rangel, el hijo debe pedir perdón a su vez al Estado por la supuesta responsabilidad del padre en hechos de violencia. Revanchismo de perdones que se anulan en la retórica del poder: puesto que pedir perdón es asumir la culpa, el que pide perdón de último es el último responsable en la pirámide de la infamia.

Estas expiaciones públicas, estas solicitudes de perdón como rituales de trámite, conllevan la dramaturgia y la configuración del un tipo de teatro, un teatro del sentimentalismo y la emoción, regulado, estilizado, narcisista, lleno de formulas y de performatividades agotadas que no permiten credibilidad. “Toda suerte de ardides estratégicos pueden esconderse abusivamente detrás de una “retórica” o de una “comedia” del perdón con el fin de quemar la etapa del derecho”.16 Así sospecha Derrida de un espacio teatral donde actores de la representación piden perdón y fingen arrepentimiento. 

El Purgatorio Veo también que proceden de aquél divino amor hacia el alma, ciertos rayos y chispas de fuego tan penetrantes y tan fuertes que parece que debían aniquilar no solamente el cuerpo sino el alma misma. Santa Catalina de Génova. Estamos rezando ahora por el reposo de su alma. Esperando que estés bien y no en el infierno. Lindo cambio de aire. De la sartén de la vida al fuego del purgatorio. James Joyce.

La escena y el lenguaje son eminentemente teatrales. El Purgatorio es el espacio teatral donde se pide perdón. Es como un infierno mitigado. Lutero lo llama “el tercer lugar”. Aquí en este espacio-tiempo se define para el creyente, el después de la muerte. Como en muchas otras religiones, este rito de pasaje, debe atravesar el fuego purificador.

En Dante, el purgatorio es una isla, en medio de la cual se encuentra el monte más alto de la tierra. El purgatorio tiene la forma de un cono y está dividido en siete rampas, donde se castiga un pecado en cada una de ellas. Al primer lugar que llega Dante es llamado el Antepurgatorio, donde se encuentran las almas que no pueden empezar su ascenso y están obligadas a esperar para purgar sus faltas. Dante, guiado por su conciencia Virgilio, observa y asiste al espectáculo de las almas en pena.

En las pinturas del Purgatorio del Barroco Neogranadino, señala Jaime Borja17, para producir impacto y realismo se emplearon las técnicas de la emblemática, el arte de la memoria y la composición de lugar. En la composición de lugar se proponen reglas, instructivos y modos de actuar, iluminación y escenografías, toda una puesta en escena. Este método, implementado por Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, es un efectivo recurso teatral, de hecho muy similar al método Stanislavsk:18 ”El primer punto será ver con la vista de la imaginación los grandes fuegos y las ánimas como cuerpos ígneos; el segundo: oír con las orejas llantos, alaridos, voces, blasfemias contra Cristo nuestro Señor y todos sus santos. El tercero: oler con el olfato humo, piedra azufre, sentina y cosas pútridas; el cuarto: gustar con el gusto cosas amargas, así como lágrimas, tristeza y el verme de la conciencia; el quinto: tocar con el tacto, es a saber, cómo los fuegos tocan y abrasan las ánimas.19

El Purgatorio se plantea como ese lugar teleológico (espacio-tiempo en el más allá), espacio intermedio entre el Paraíso y el Infierno, donde los culpables pueden ser perdonados después de purgar sus pecados. “El mismo fuego” dice San Gregorio, “atormenta a los condenados y purifica a los elegidos”. El perdón como concepto cristiano, implica una superación teleológica, un estado de olvido reconciliador. Quizás aquí la figura del Purgatorio no sería una lejana figura medieval. Dice Le Goff: “(El Purgatorio) instituye en esta situación intermedia del destino escatológico de cada ser humano un complejo procedimiento judicial de mitigación de penas, así como de abreviación de estas penas en función de diversos factores. Y supone por tanto la proyección de un pensamiento de justicia y de un sistema penal muy sofisticados."20 Se podría apostar a la idea de Carl Schmitt en el sentido de que la imagen metafísica de un mundo en una época determinada tiene la misma estructura que su forma de organización política. Un sistema penal y una reflexión sobre la justicia que no está exenta de dificultades y de hondas repercusiones en el contexto de la violencia política colombiana y latinoamericana: ¿Qué se puede perdonar y qué es imperdonable? ¿Sobre qué bases éticas y morales opera la justicia? ¿Cómo no alentar la impunidad histórica y el olvido? ¿Cómo se garantiza la justicia y además la verdad?



Amor (y perdón) de madre 

Una nueva conversación permitió al CTI avanzar en la captura de los asesinos. Uno de ellos, alias 'Caliche', en un aterrador acto de arrepentimiento llamó a su madre. En un aparte le dice:

Caliche: No, tiene que ayudarme, en estos días me tocó hacer unas cosas que… Yo sé que usted me ha dicho que no le comente nada de lo que yo hago... Lo que hice ese día ahí fue una vuelta ahí que uno nunca olvida eso... Sabe qué, madrecita, me tocó picar a un man, a la mamá y a la hermanita...

Madre: Huyy…por Dios bendito.
Caliche: Se lo juro, cucha. Y sabe qué, madrecita. Me siento mal, me siento arrepentido.
Madre: Mijo, pero si no lo hacía usted, se lo hacían a usted…
Caliche: Y es el momentico, viejita, que sabe qué, cucha, me siento raro...
Madre: No pues, rece, mijo. Es algo que le tocó a usted, mijo.
Caliche: Ese día yo nada más veía eso y en la mente mía pensaba era en usted y en la niña. Pero sabe qué, cucha. Se lo digo de corazón: al man no, nada, normal. Al man le di sin mente. Pero a la mamá y a la hermanita… remordimiento nada más, porque mi mamá y mi hermanita… yo pienso es eso y no quiero que nada de eso les pase a ustedes…

Luego la madre le recomienda que lo mejor es que "haga sus cosas lejos, donde nadie lo conozca... y no se meta en problemas...",

Madre: De pronto mi Diosito a usted lo tiene pa' más, no sé…
Caliche: Dios quiera que sí. Bueno, pues, madrecita, mis bendiciones.
Madre: Que mi Dios lo bendiga. Que las ánimas benditas lo protejan de todo mal y peligro.21



Oración al Anima Sola

“Oye mortal el lamento de un alma aprisionada, sola triste, abandonada en este oscuro aposento. Anima mía, ánima de paz y de guerra, deseo que todo lo que tengo ausente o perdido se me entregue o aparezca. ¡Oh Anima, la más sola y desamparada del purgatorio! Yo os acompaño en vuestro dolor, compadeciéndote al veros gemir y padecer en el abandona de esa dura y estrecha cárcel, y deseo aliviar vuestra aflicción.”



Parapolíticas de la amistad

“La específica distinción política a la cuál es posible referir las acciones y los motivos políticos es la distinción de amigo y enemigo” propone Schmitt22. Lo que plantea de esta manera es una posible metodología, ciertamente problemática, para señalar casos de extrema radicalización en relaciones de unión o separación políticas. El antagonismo incluye el conflicto con el vecino, “el enemigo externo”, así como la guerra civil y “el enemigo interno”. En la historia reciente de la guerra interna en Colombia, lo que Derrida, releyendo las tesis de Schmitt, llamó Políticas de la Amistad23 (la operaciónpropiamente política sería crear la mayor amistad posible), derivó perversamente en Parapolíticas de la Amistad (el enemigo de mi enemigo es mi amigo y el amigo de mi enemigo es mi enemigo; los que no están conmigo están contra mí) como patente de corso para guerrilla, paramilitares y Estado para realizar toda suerte de “ajusticiamientos”, “justicia” privada, “ajuste” de cuentas y cacería de brujas (el fantasma acechante y omnipresente del enemigo invisible)24

El Estado actúa magnánimamente y soberanamente (según el parecer del Soberano?) otorgando perdón pero lo condiciona a una necesidad superior: no mirar atrás, en aras de la reconciliación y de la restauración de la unidad de la nación. En El Purgatorio del Dante se lee : “Tened bien entendido que vuelve atrás quien vuelve la mirada”25. Estos discursos conllevan una idea del tiempo y de la historia. Parece que la visión del más allá (su espacio y su temporalidad) ha sido claramente un arma política tanto para la Iglesia como para el Estado. La historia teleológica del progreso sostenida por la democracia liberal nos habla de un futuro promisorio y de la inconveniencia de mirar hacia atrás. ¿Porqué no mirar al pasado? ¿Qué tipo de tiempo y de historia son éstos que temen mirar atrás? “Perdón y olvido” y “leyes de punto final” parecen ser coartadas para la impunidad y para ocultar la verdad. ¿Qué pasa cuando estas expiaciones y estas culpas asumidas, buscan que no miremos hacia atrás, buscan instalarse tozudamente en el presente y en el futuro? "Ajustar cuentas con el pasado, no debe convertirse en una vendetta con el presente".26 Como si no se pudieran ajustar cuentas con el pasado, como si no tuviéramos derecho a mirar el pasado, a entenderlo, y buscar responsabilidad y responsables con la búsqueda de la verdad, cómo si la justicia fuese un asunto de venganza… Estos llamados y exigencias a la post-sincronización tranquilizadora y moralizante de los acontecimientos convierte al historiador (historiador historicista diría Benjamin) en el montajista de una película de la Historia optimista y de Final Feliz.

Más teatro: La planeación por escenarios es una metodología que surge como una estrategia después de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de visualizar posibles escenarios por donde el enemigo puede hacer su aparición y así planificar la defensa y evitar sorpresas. El sector corporativo adoptó igualmente la estrategia. Su condición fundamental es no instalarse en el presente, mucho menos en el pasado; sólo el futuro importa. El Procurador General de la Nación, Edgardo Maya, refiriéndose a la responsabilidad política de los ex presidentes, dijo: “el espejo retrovisor, no va a solucionar nada, establecer juicios de responsabilidad no sirve y sería absurdo hacerlo, hay que mirar hacia adelante y rápido porque el tiempo se está acabando”27. Mirar siempre hacia adelante, al futuro, como si de esa manera el pasado dejara de existir;28 pero no solamente es preciso mirar adelante sino rápido porque “el tiempo se está acabando”, ¿Cuál tiempo? ¿El tiempo se acaba? La historia como una locomotora que nadie puede detener, siempre en línea recta hacia el futuro y a gran velocidad, sin “espejo retrovisor”.

Aquel que se atreva a mirar atrás será convertido en estatua de sal… La campaña presidencial de Cesar Gaviria (1990-1994) lo anunciaba eufóricamente: Bienvenidos al futuro! El modelo neo-liberal es también un modelo de tiempo y de historia. “El Fin de la Historia” como insistía Francis Fukuyama (en su momento asesor del Departamento de Estado de Estados Unidos), equivaldría a la muerte de las ideologías, al nirvana de la economía de mercado y la democracia liberal. La mercancía-fetiche en su éxtasis consumista, en su reificación fervorosa, en las indulgencias de la acumulación y en la glorificación de la abundancia confirman que el capitalismo no solo es ideología sino también religión. Religión con sus imágenes, sus sacerdotes, sus vidas ejemplares y rituales de culto: “Mero culto, sin dogma”, decía a propósito Benjamin.



Soldados de Cristo

Carl Schmitt publica en 1922 su texto “Teología política”29 donde propone que la teoría moderna del Estado secular laico en realidad corresponden a problemas teológicos. Y no se trata solamente de una evolución, del paso del Imperio Romano al poder del Cristianismo sino que se trata de una conexión entre la política y la teología anclada íntegramente dentro de las estructuras, racionalidad y lenguaje del poder y del Estado. Si la guerra es la política por otros medios como sostenía Von Clausewitz, se podría pensar que la guerra también está íntimamente atravesada por consideraciones teológicas. Los ejemplos son numerosos:

El libro de José Cuesta, Vergüenzas históricas habla de la masacre de Tacueyó (1985): “De acuerdo con las versiones oficiales del genocidio, Fedor Rey, también conocido como Javier Delgado, comandante de una guerrilla disidente de las FARC había detectado una masiva infiltración del ejército en su organización, los infiltrados se reconocerían porque cada uno de ellos portaría una medallita de la virgen del Carmen o un escapulario del Señor Caído de los Milagros.”30

Una reconciliación mediada por un intercambio de imágenes virginales: “Una conmovedora escena tuvo lugar en Manizales donde coincidieron en un programa de televisión lo comandantes Ernesto Báez que escuchamos ahora de las AUC, y Rosemberg Pabón del M-19, al finalizar la grabación del programa, se confundieron en un estrecho abrazo y ambos lloraron. El Comandante Uno, le entregó a Báez una imagen de la Virgen de la Playa, y este hizo lo propio le devolvió la atención pero con otra imagen de la Virgen de Fátima.”31

Los máximos comandantes de la guerrilla marxista-leninista, Ejército de Liberación Nacional (ELN) fueron sacerdotes católicos: Domingo Laín, Camilo Torres, el cura Pérez.32 Un grupo paramilitar en el departamento de Antioquia se llama “Los Doce Apóstoles”, un líder paramilitar utiliza el alias de “Job”, un comandante guerrillero del ELN se hace llamar “Emmanuel” (en hebreo “Dios está con nosotros). En Perú, el máximo dirigente del grupo maoísta Sendero Luminoso, era Abimael Guzmán, nombre bíblico que significa “mi padre es Dios”. Durante la guerra civil de Guatemala, la presencia y la influencia de los sacerdotes católicos afectos a la Teología de la Liberación, fue combatida y contrarrestada (además de los métodos violentos) con la entrada masiva al país de movimientos evangélicos norteamericanos Esta táctica y estrategia de guerra fue alentada por el gobierno y los asesores en asuntos de defensa de EE.UU.33

Después de la Operación Jaque (2 de Julio de 2008) donde el ejército colombiano liberó a varios secuestrados, el Presidente de la República explicó: “Fue un milagro de Dios realizado por medio del ejército”. ¿Todos los ejércitos del mundo sirven a Dios, o es el nuestro el elegido? ¿Dios actúa siempre a través de los ejércitos o solo en situaciones excepcionales? ¿Los soldados sirven a sus gobiernos, o son en realidad soldados de Cristo?



El caballero de la fe y los falsos positivos

Temor y temblor, admiración y espanto, es lo que Kierkegaard34 siente al reflexionar sobre el incomprensible pedido que Dios hace a Abraham: sacrificar a su hijo. El filósofo insiste en que gracias a la fe, y solo por eso, Abraham soportó la dura prueba. Este hombre de la fe es “el caballero de la fe”, un hombre sencillo que no duda en obedecer los designios de su Dios, aún si le parecen excesivos. Todo por la fe. La fe hizo que ese acto sacrificial fuera diferenciado de un simple asesinato. “La suspensión teleológica de lo ético” es la expresión de Kierkegaard para señalar ese estado de excepción donde dar muerte sería para Abraham un acto sagrado. De la misma manera el abogado del oficial nazi Eichmann repetía durante el juicio: “Mi cliente se siente culpable ante Dios, no ante la ley”.35

¿Qué papel juegan estos cuerpos violentados en ese cruce entre mito e historia? ¿Pueden estos mitos interpretarnos a nosotros? ¿O el gesto mítico dio pie a la pura y simple matanza de nuestros tiempos? ¿Pero acaso no es posible asesinar (y no sacrificar) con toda la fe? ¿Acaso la fe no puede ser la motivación misma para el asesinato?

Esta llamada ocurrió en la tarde del 10 de junio de 2008. Conversan un capitán y un coronel de la Brigada 17. El coronel pregunta por el número de bajas, si estaban armados y le sugiere al subalterno que diga que son de las Farc36 . El capitán le dice que hubo un supuesto combate y que “cuento con uno con todo”, en referencia a una baja.

Coronel: Cuénteme, ¿cuántos muertos son?
Capitán: Casi me pelan, más bien.
Coronel: ¿Casi lo matan?
Capitán: Casi me quiebran.
Coronel: Entonces, ¿no lo mató?
Capitán: ¿Ah?
Coronel: ¿No mató a nadie?
Capitán: No pierda la fe, mi coronel.
Coronel: No, hermano... 
Capitán: No, no, no pierda la fe. 
Coronel: Bueno, bueno, hermano.37 

El coronel es también un caballero de la fe. Sin embargo parece perderla por momentos. El capitán lo alienta… no hay que desfallecer, la misión de mantenerse en la fe supone duras pruebas. El coronel duda pero finalmente persiste en la fe, fe en la impunidad del crimen por venir, fe en la motivación que lo mueve que es superior al deber, superior al acto de servicio, superior a la ley, superior a la moral. Su reino y su ley no son de este mundo.

Historia ya sin conexiones míticas, crueldad sin connotaciones sacrificiales, crimen sin mediación ni divinidad, violencia ni curativa ni preventiva, rituales impuros que nada purifican, que no expulsan la violencia sino que perpetúan la venganza...“el paso de un cuerpo a un límite donde se convierte en un cuerpo común, espíritu de una comunión del cual es el efectivo símbolo material, relación absoluta consigo del sentido en la sangre, de la sangre en el sentido. Pero nosotros ya no tenemos sacrificios, ése ya no es nuestro mundo. La sangre que corre de nuestras llagas corre horriblemente, y sólo horriblemente…”38

***

“AUC mata que Dios perdona”.39




1. Clamor en el velorio de uno de sus muertos, de parte de una de las viudas de la familia Cárdenas, que durante cerca de 20 años vieron morir a todos los hombres de su familia a manos de los Valdeblánquez, durante una guerra de clanes en la costa norte de Colombia. Revista Semana, Abril 18, 1989, p.31.
2. En,Testis Fidelis, El basilisco en acción, los crímenes del bandolerismo, Medellín, Tipografía Olimpia,1953,p.8.
3. “A estos y otros innumerables desafueros contra la moral debemos agregar el baile, pecaminoso de suyo en la actualidad, en casi todas sus modalidades. Queremos centrar la doctrina teológica sobre el baile y referirnos luego concretamente al “mambo” y otros inventos modernos traídos del infierno para acabar de desquiciar una sociedad ya carcomida en el orden moral (…) Hacemos nuestra esta condenación y prohibimos bajo la misma pena de pecado mortal este inmundísimo baile”. En, La mitra azul, Miguel Ángel Builes: el hombre, el obispo, el caudillo, Miguel Zapata Restrepo, Editora Beta, Medellín, 1973, p.493. Antes de monseñor Builes, Fray Ezequiel Moreno, obispo de Pasto y canonizado como santo, a comienzos de 1900 sostenía públicamente que el liberalismo era pecado y que “la religión debe ser defendida con Remington y machete”. El santo murió de cáncer en la garganta en 1906. Ver, Malcolm Deas, San Ezequiel Moreno. Revista Credencial historia. Bogotá. Edición 46, Octubre 1993.
4. www.keepamericasafe.com
5. Derrida, Jacques, Fe y saber, Ediciones De La Flor, Buenos Aires, 2007, p. 70.
6. La cursiva es mía.
7. Revista El Viejo Topo, No.194, Junio 2004, p.75.
8. Dos ejemplos cercanos: al final de su testamento, “firmado con huella digital en la finca “21”, el día 3 de Febrero de 2002”, el jefe paramilitar Carlos Castaño escribe: “Esta es mi voluntad cuando ya haya terminado mi misión aquí entre ustedes. Mi legado humano a todos es el ejemplo de una vida entregada al servicio de su país sin olvidar nunca su familia”. La diputada venezolana Lina Ron, se refiere al presidente Chávez así: “Creo que esto es mesiánico. Dios designó al presidente Chávez como el mesías de esta tierra. De Latinoamérica completa, inclusive”. El Tiempo, 30 Noviembre de 2003, p.1-15.
9. Revista Semana, Marzo 24, 2008, p.39.
10. Michel Foucault, Los Anormales, Akal, Madrid, 2001, p.82.
11. Giorgio Agamben, Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo Sacer III, Valencia, Pre-Textos, 2000, p.99.
12. En uno de los libros que tratan de explicar la época de la Violencia en Colombia de los años cincuenta, se lee lo siguiente: “Todos somos responsables. Si bien dentro de la moral Católica, no parece existir la responsabilidad colectiva, más que como agregado cuantitativo de la responsabilidad individual, y sin querer aminorar la culpa particular al diluirla entre el conjunto, intentaré mostrar cómo la violencia es un pecado de todos los Colombianos, aunque hay diferencia de grados”. Alonso Moncada, Un aspecto de la Violencia, Bogotá, Promotora Colombiana de Ediciones y Revistas, 1963, p.7. 
13. Ver, Evando Nascimento, El perdón, el adiós y el luto en Derrida- Actos de memoria. En, Sin Fundamento. Revista Colombiana de filosofía, No. 5-6, Universidad Libre, Bogotá, Agosto 2006, pp. 46 y ss.
14. El Tiempo, 2 de Noviembre, 2008. También Carlos Castaño, otro jefe paramilitar, utiliza la misma forma gramatical: “Yo estoy haciendo muestras de perdón hoy…”. El victimario perdonando a la víctimas.
15. Revista Semana, Julio 12, 2010, p.56. Esta solicitud pública de perdón fue exigida por la O.E.A.
16. Derrida, Jacques. Política y perdón, entrevista para Le Monde des Débats, Diciembre de 1999. En, Cultura política y perdón, Universidad del Rosario, Bogotá, 2007, p.21.
17. Borja, Jaime. Purgatorios y juicios finales: las devociones y la mística del corazón en el Reino de Granada. Revista Historia Crítica, Universidad de los Andes, Bogotá, Noviembre 2009, p.81.
18. El método Stanislavsky le propone al actor ponerse en el lugar del personaje, debe creer en que todo lo que ocurre en escena es real. El actor ve por sí mismo todo lo que debe convencer a su interlocutor, aprendiendo a visualizar los sucesos de la vida del personaje. 
19. Ignacio de Loyola, En, Jaime Borja, Op.cit. p.81.
20. Jacques Le Goff, El nacimiento del Purgatorio, Taurus, Madrid, 1981, p.14.
21. Revista Semana, No. 1469, Junio, 2010, p.52. 
22. Carl Schmitt, El concepto de lo “político”, Fondo de Cultura Económica, México, 2001, p.177.
23. Jacques Derrida, Políticas de la amistad, Editorial Trotta, Madrid, 1998.
24. Estas perversiones en la práctica política y en la confrontación armada tiene antecedentes en Colombia. Horacio Gomez Aristizabal, proponía en 1962 su “Teoría Gorgona”: “la agresividad es innata y se combate con sus mismas armas: de allí que para terminar con la violencia se haga necesario adiestrar a reclusos escogidos del presidio de la isla Gorgona para que actúen como contra-guerrillas en las zonas afectadas”. Citado en: Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social, Bogotá, Punta de Lanza, 1977. La violencia en Colombia, t.2, p.44. En otro texto, “Cómo acabar con la violencia?” (Revista Javeriana, vol.58, no.290, Nov.1962), el mismo autor dice lo siguiente: “Seguimos pensando que cualquier criterio que se adopte para abolir la violencia, debe edificarse necesariamente sobre la premisa: siendo el fenómeno de la perturbación del órden público extraordinariamente anormal, hay que combatirlo con herramientas extraordinariamente anormales”.
25. Dante Alighieri, La Divina Comedia, Editorial Sopena, Buenos Aires, 1940, p.135.
26. Alfredo Rangel, El Tiempo, 27 Abril de 2008. Sorprende la facilidad con que los defensores del gobierno asimilan el lenguaje de la mafia.
27. El Tiempo, Lecturas Dominicales, 2 Marzo 2003.
28. Tampoco es seguro que el futuro esté adelante. Para muchos pueblos (Cunas, Embera, Aymarás…) es el pasado el que está adelante puesto que es visible y el futuro está atrás ya que no lo vemos. Otra concepción espacio-temporal y otra noción de Historia.
29. Este concepto de lo teológico-político también fue abordado, de maneras muy diferentes por Spinoza (Tratado teológico-político, 1670) y Benjamin (Fragmento teológico-político, 1922).
30. José Cuesta, Verguenzas históricas; Tacueyó, el comienzo del desencanto; Bogotá, Intermedio Editores, 2002, p. 418. En Tacueyó, el frente Ricardo Franco de las FARC,ejecutó a más de 100 combatientes en 1986 acusados de traición. Más adelante el autor dice que Jaime Bateman, uno de los fundadores de la guerrilla M-19, “había advertido que la revolución en Colombia sólo sería posible si en la mano derecha se lleva el fusil y en la izquierda, la efigie de la virgen María”. (Ibid., p.419).
31. El Nuevo Siglo, 23 de noviembre de 2005.
32. Enrique Dussel ha mostrado como la obra de Marx está permanentemente atravesada por léxico y conceptos teológicos. Ver, Dussel, Enrique. Las metáforas teológicas de Marx, 1993. www.ifil.org/Biblioteca/dussel/html/22.html (consultado el 12, octubre 2010). Juan Duchesne Winter (La guerrilla narrada: acción, acontecimiento, sujeto. Ediciones callejón, San Juan, Puerto Rico, 2010, p.91), explica que las narraciones guerrilleras en América Latina siguen una matriz mítica: “militantes esclarecidos, heroicos, excepcionalmente sacrificados y valientes, portadores de una buena nueva transformadora…”. Durante la campaña en el Congo (1965), el Che Guevara decepcionado comenta: “Seguíamos intentando por todos los medios, de incorporar congoleses a nuestro pequeño ejército y darles rudimentos de instrucción militar, para tratar de salvar de ese núcleo lo más importante: el alma, la presencia de la Revolución. Pero los encargados de darle el soplo divino, los cubanos, cada vez tenían más débil el hálito vital.” (Ibid. p.395).
33. Sobre este tema es notable el documental de 1983, "Cuando las montañas tiemblan", dirigido por Newton Thomas Sigel y Pamela Yates. www.youtube.com/watch. La contrainsurgencia en Guatemala utilizó una combinación de formas de lucha: las armas, acciones cívicas y propaganda religiosa. Las sectas protestantes insisten en la sumisión a las autoridades, al rechazo a la política como asunto de vanidades personales .(Ver, Yvon Le Bot, La guerra en tierras mayas. Comunidad, violencia y modernidad en Guatemala (1970-1992), Fondo de Cultura Económica, México, 1995).
34. Soren Kierkegaard, Temor y temblor, Tecnos, Madrid, 1987.
35. Citado por Agamben, Op.cit., p. 102.
36. Se llamó “falsos positivos” a los asesinatos de civiles para hacerlos pasar por muertos en combate y recibir recompensas en dinero.
37. Revista Semana, Edición 1472, Julio 19 a 26 de 2010, p.42. Las cursivas son mías.
38. Jean Luc Nancy, Corpus, Madrid, Arena Libros, 2000, p.63.
39. Grafiti escrito por paramilitares durante la masacre del Naya, en el pacífico colombiano en 2001. Estamos frente a un confuso problema teológico-político: si Dios perdona a los homicidas, entonces “el signo de la civilización sería el signo de Caín. El signo del asesino protegido por Dios” como afirma James G. Williams (citado por René Girard, Je vois Satan tomber commme l´éclair, Grasset, París, 1999, p.117).