Escudo de la República de Colombia

TEXTO CURATORIAL
Andrés García La Rota / Curaduría


Los mecanismos del poder, aquellos que se deben a la ciencia, la religión, las fuerzas militares y los aparatos normativos, han dado lugar a diversos espacios de dominio. Algunos estructuras físicas, como los santuarios ceremoniales; otros dispositivos de veneración iconica; finalmente, existen espacios de representación con valor virtual, como el limbo y el purgatorio. Todos aquellos que se debían a la Iglesia católica buscaban encarnar el dogma de la fe cristiana, la verdad de Único, del Dios omnipresente, la palabra con fuerza de ley que se transformó en puesta en escena: el padre Valverde, que acompañaba a las huestes de Pizarro, esgrimió su breviario ante a Atahualpa y dijo, así: esta es la palabra de Dios. El inca tomó el libro y se lo llevó al oído. Como nada le decía, lo tiró al suelo.

Las Variaciones sobre el Purgatorio de José Alejandro Restrepo se deben a una serie de transposiciones que reinterpretan el purgatorio cristiano. Instalaciones, fotografías y grabados en gran formato dan lugar a recintos acústicos y visuales en donde se mezclan los imaginarios y la historia reciente de Colombia con los procesos disciplinarios diseñados por la Iglesia. Pero esto no es gratuito, pues la palabra de Dios ya es, en el país del Sagrado Corazón, palabra política (como en el breviario del padre Valverde), puesta en escena mediática que implica espacios y tiempos regulados, transformados por los intereses institucionales. Las transposiciones de Restrepo dislocan los andamiajes del artefacto, el detrás de cámaras del espectáculo.

(…) la actualidad, precisamente, está hecha: para saber de qué está hecha no es menos preciso saber que lo está. No está dada sino activamente producida, cribada, investida, performativamente interpretada por numerosos dispositivos ficticios o artificiales, jerarquizaciones y selectivos, siempre al servicio de fuerzas e intereses que los sujetos y los agentes (…) nunca perciben lo suficiente.1

Para poder señalar y hacer visible esta realidad-imagen creada (por ello artefacto) es necesaria una resistencia vigilante, capaz de ver detrás de cámaras.

Sería preciso que pidiera ver del otro lado, tanto del de las agencias de prensa como del telepronter. (…) cuando parece que un periodista o un hombre político se dirigen a nosotros, en nuestras casas, mirándonos directamente a los ojos, están leyendo en una pantalla, con el dictado de un "apuntador", un texto elaborado en otra parte, en otro momento, a veces por otros, incluso toda una red de redactores anónimos.2

¿Así que lo público no es público? Lo público, desde cualquier discurso y puesta en escena, es construcción mediática, aquello que se hace visible según intereses creados, como aquello que es de interés nacional.

Este privilegio secundariza toda una masa de acontecimientos: los que se creen alejados del interés (supuestamente público) y de la proximidad de la nación, la lengua nacional, el código y el estilo nacional.(Derrida, Ibidem).

Así se construyen las realidades culturales y económicas de un país, según las leyes del mercado, en un teatro barroco de apariencias, de realidades-artefacto concebidas por los monopolios del espectáculo y el poder político. A la obra de Restrepo le compete el desmantelamiento y análisis crítico de algunos de estos dispositivos: los procesos de paz, las confesiones y versiones libres sobre masacres y crímenes de lesa humanidad, los gestos de arrepentimiento en elegantes trajes de calle. Tras el breviario del padre Valverde, iluminado por la Gracia, florecía la cruzada sangrienta. Ante el lente de las cámaras, a la luz de los reflectores, los rostros empolvados y compungidos. Tras las bambalinas del montaje, a la sombra, se regodea en la impunidad, la montaña de miembros cercenados. He aquí la elipse barroca, con sus multiples polos, en versión electromagnética, a todo color en el tubo catódico. ¿Alguien realmente cree que en la alta definicion, se ve mejor o se puede ver mas?.

Lo que es invisible, ilegible, inaudible, en la pantalla de la mayor exposición puede ser activo, eficaz, de inmediato o en último término, y no desaparecer más que a los ojos de quienes confunden la actualidad con lo que ven o creen hacer en la vidriera de la gran superficie (…) Por ello, habría que invertir la perspectiva: cierto ruido mediático con respecto a una pseudoactualidad cae como el silencio, hace silencio sobre todo lo que habla y actúa.4

José Alejandro Restrepo también juega al teatro barroco, cambia el ritmo del medio televisivo, emparentado con los sitiuacionistas, que actuaban mediante la transposición de imágenes icónicas, ya dadas por la cultura, haciendo aparecer nuevos sentidos, o aquellos ocultos en el lado oscuro de la elipse, silenciados por el resplandor del espectáculo, de la realidad-artefacto.




El Purgatorio: teatro, y sistema penal

El Purgatorio fue creado como un escenario de tránsito entre el cielo y el infierno con el fin de purificar a las almas y permitirles la entrada al Paraíso. Así mismo, el sistema penal y de justicia colombiano, con sus programas de reducción de penas, ha creado una especie de lugar-no lugar, una puesta en escena mediática en donde las almas de los colombianos que confiesan sus crímenes públicamente en los estrados y ante las cámaras de televisión logran reducir el tiempo de sus condenas, ser extraditados a un lugar y, de alguna manera, purificarse. El vehículo evangelizador de hoy son los medios de comunicación (TV, radio, prensa escrita). La naturaleza orgánica de las imágenes mediáticas, designan el estado de las cosas, engendran iconos que colonizan la cultura con extrema efectividad; se reproducen en sus lenguages, mutan y se transforman de manera viral, produciendo muchos de los estereotipos de la realidad.




Las variaciones

Variacion n1."Ánimas Santas, id subiendomordidas por la llama fulgurosa". Dante
Sobre una serie de 40 xilografías enteladas (90X60 cms), se proyecta el fuego que las ánimas sufren en su purificación. Se trata del mismo fuego de Dios, expresión de su ira, el mismo que arrasa naciones; hace de ellas, "como haces de espinas, pábulo de las llamas". (…) "¿Quién de vosotros podrá habitar en un fuego devorador? ¿Quién de vosotros podrá morar entre los ardores sempiternos?".5

¿Cómo escapar del purgatorio?6 ¿La imagen-artefacto de los condenados por los crímenes de lesa humanidad representa cuerpos entregados al martirio? El fuego de la puesta en escena es aquí el de los proyectores. No se "arde al más terrible fuego" sino que se suda ligeramente: sería preciso aflojar el nudo de la corbata, alejarse del atril presidencial, quitarse los lentes a la luz de la transmision desde el Congreso en vivo y en directo. ¿Acaso ya no se cumplen las reglas del barroco?: El poder comunicativo y retórico de la imagen ("predicar a los ojos") ejercido por medio de los dispositivos del espectáculo, expone el cuerpo afligido xilografico, hecho a punta de heridas sobre la madera que permitira la repeticion serial del aspirante al purgatorio. La cabeza parlante esta atenta al telepronter o al apuntador, acaso al papel tamaño carta que sus redactores-asesores le han fabricado a última hora, la imagen-justicia social: 
"En este movimiento esencial del espectáculo, que consiste en incorporar a sí mismo lo todo lo que en la actividad humana existía en estado fluido para poseerlo en estado coagulado, como cosa que han llegado a ser el valor exclusivo para su formulación en negativo del valor vivido, reconocemos a nuestra vieja enemiga, que también sabe presentarse al primer golpe de de vista como algo trivial que se comprende por sí mismo, cuando es, al contrario, tan compleja y llena de sutilezas metafísicas: la mercancía"7 (Debord, La Sociedad del Espectáculo).

Lo anterior, claro, si entendemos también como mercancía esa imagen-justicia, devuelta como objeto vivo al público que antes del espectáculo ya había preconcebida:

"No se puede oponer abstractamente el espectáculo y la actividad social efectiva; este desdoblamiento está a su vez desdoblado. El espectáculo que invierte lo real tiene lugar en la realidad. Al mismo tiempo, la realidad vivida es efectivamente invadida por la contemplación del espectáculo, y retoma en sí misma el orden espectacular, transmitiéndole una adhesión positiva. La realidad objetiva está presente en ambos lados. Cada noción así fijada tiene por fondo su tránsito a lo opuesto: la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación recíproca es la esencia y sostén de la sociedad existente".8


Variacion n2.
"Mi vista se enajena al ver adelantar esas visiones, Que personas no son de forma plena".

Dante

Burócratas y sus sombras, fantasmas o espectros deambulan erráticos entre el entramado de las oficinas públicas. Coreografías gregarias, cuerpos aglutinados, las almas y las sombras (en pena) son aquí una misma entidad.


Variacion n3.
"Y pienso que así irán estos penandopor el tiempo que Dios los martiriza,conviniendo esta cura a sus pecados,en que el fuego sus llamas cicatriza ".

Dante

El Museo del Purgatorio se encuentra en la iglesia del Sacro Cuore del Sauffragio, en Roma. En un pasillo cercano a la sacristía, guarda en su interior varios objetos que prueban la existencia del Purgatorio. Se trata de camisas, sayones, libros y fragmentos de madera que han sido tocados por las manos y dedos incandescentes de las ánimas del purgatorio, que dejan por momentos su terrible aposento para comunicarse con los vivos, y suplicarles la buena cuota de rezos necesaria para disminuir su tiempo de purga.

Sobre un vidrio templado Restrepo proyecta una serie de registros de algunas representaciones de las ánimas del Purgatorio. Son pequeñas esculturas (algunas articuladas) talladas en madera, propias de la cultura popular caribeña, expuestas en una vitrina, conformando una puesta en escena museográfica y teatral a la que la acompaña el audio de un devoto turista (este es el audio de esta instalación). Aquí existe un juego doble en el sentido del límite y la proyección de la imagen; la representación de la representación. Por una parte las ánimas difusas atrapadas y proyectadas en el vidrio, después reflejadas a distintas zonas de la sala. También el espectador es reflejado en el vidrio, sus imágenes se funden con las de las ánimas en un desfile de sombras. Deambulan las ánimas (solas), en espera del tránsito: los olvidados de los vivos, ya lejanos de la Gracia, sin rezos expiatorios, en los fondos del Purgatorio, adquieren allí fisonomías infernales. Los que han reducido el tiempo de sus penas por la intercesión de buenos cristianos, adornan su inmaterial figura con la luz radiante de los cielos. Aparecen así, iluminados u oscurecidos, casi-ángeles o cuasi-demonios. Arrepentidos piden rezos por sus almas. Si su ambigua aparición (materialización de sombras y neblinas) queda en duda, dejan su marca videográfica.


Variacion n4.
"¿Quienes son ustedes?¿Quién los guía para salir de esta noche tan profunda?"

Dante

En esta obra la reducción de penas se ofrece en un expiatorio/purgatorio contemporáneo. El agua, elemento de purificación (el fuego no es el único), es la imagen de una piscina que se proyecta en la sala. En ella entran las almas que circulan, rondan y esperan mientras en transmisiones de audio, de las declaraciones de los líderes militares, paramilitares, guerrilleros, obispos, delincuentes varios y las intervenciones presidenciales se mezclan en una mixtura de "perdones": la expiación se logra mediante la exposición-transmisión pública, en un espectáculo calculado (no sólo los políticos y los periodistas siguen el texto del telepronter), en una puesta en escena. 

"El rito de la ejecución exigía, pues, que el condenado proclamara por sí mismo su culpabilidad mediante la retractación pública que pronunciaba, el cartel que exhibía y las declaraciones que sin duda lo obligaban a hacer…"9

Pero el simulacro del artefacto-purgatorio se revela en la transposición, en la reiteración de las voces que piden perdón, agolpándose unas sobre otras, pura síncopa de ritmos que expone a la luz "lo que habla y actúa". Ya no se trata del suplicio, pero sí del "discurso del patíbulo", esta vez para justificar, con la búsqueda del perdón, la rebaja, negociacion y renegociacion de penas o la absolucion total.

Así, del espectáculo resulta una verdad-imagen verdad-técnica, ejemplar y económica: las escenas del perdón-artefacto se compactan en una secuencia que ocupa, fracturada, las franjas de la programación televisiva. Ya no se requiere de una costosa ciudad punitiva (sueño de los reformadores del siglo XIX) llena de parques-prisión a donde las familias asistan, durante el paseo dominical, al inventario espectacular de los castigos ejemplares. Basta con el documental sobre la cárcel, con la entrevista al asesino de niños, con la versión libre del ilustre asesino encorbatado, que en su paso por el purgatorio tiene contacto con el agua que purifica, en la piscina, en el spa del sistema judicial colombiano: "Todo lo que antes se vivía, se aleja ahora en una representación"10 La sociedad mediática se mueve, pero el cuerpo no. Ahora, más que nunca, las penas -¿penas-artefacto?- saltan "sin cesar a los ojos de los ciudadanos".11

¿Qué hacer para desenmascarar este espectáculo "indiscutible: dice que lo que aparece es bueno, y lo que es bueno aparece?"12 Tal vez lo más indicado sea, como en esta obra ocurre, sumar un nuevo artíficio al artificio.

Y más aún, la estrategia de alterar artefactos para que reluzca su oscuridad, es una "diversión":
"(…) diversión de elementos estéticos prefabricados. Integración de producciones actuales o pasadas del arte en una construcción superior del medio"13

Es decir, la suma de la iconografía cristiana del purgatorio a la imagen espectacular del sistema judicial colombiano.




1 Derrida, Jacques. Ecografías de la televisión, ed. universitaria de Buenos Aires, Pág.15.
2 Ibídem, Pág. 16.
3 Ibídem, Pág. 16.
4 Ibídem, Pág. 20.
5 Isaías 33: 12. La Sagrada Biblia. Revisión y actualización del Equipo Editorial de Ediciones Monteverde LTDA. Bogotá: Ediciones Monteverde, 1998. 702.
6 Negar el Purgatorio, sólo poner en duda deliberadamente su existencia, es ya pecado grave. ¿Crees tú esta verdad, y con esa indiferencia miras tan horribles penas? ¿Crees en el Purgatorio, y con tus culpas sigues amontonando leña para arder en el más terrible fuego? (Isaías, 702).
7 Debord, Guy. La sociedad del espectáculo, ed. La Marca Editora. Buenos Aires, Pág. 35.
8 Ibídem, Pág. 8
9 Foucault, Michel. Vigilar y Castigar, ed. Siglo veintiuno. Buenos Aires Pág. 78.
10 Debord, Guy. La sociedad del espectáculo, ed. La Marca Editora. Buenos Aires, Pág. 21.
11 Foucault, Michel. Vigilar y Castigar, ed. Siglo veintiuno. Buenos Aires Pág. 126.
12 Debord, Guy. La sociedad del espectáculo, ed. La Marca Editora. Buenos Aires, Pág. 12.
13 Debord, Guy. La sociedad del espectáculo, ed. La Marca Editora. Buenos Aires, Pág. 160.