Escudo de la República de Colombia

El acto médico

EL ACTO MÉDICO
Práctica médica, enfermedad e historia: La colección del Museo de Historia de la Medicina de la Universidad Nacional de Colombia.

Septiembre 17 de 2016 a marzo 12 de 2017.
Claustro de San Agustín.

[Ver imágenes de la exposición]
“El acto médico”, a la manera de una fisionomía del mundo de las cosas, más que una exposición en sentido estricto, se configura como un taller de verificación y valoración de esas “cosas que le dieron color a la existencia” (Friedrich Nietzsche en Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales) y que, precisamente por su condición clínica, patológica, somática, se encuentran aún por historiar.

En un ya célebre grabado de Paul Fürst, El médico de la peste (1656), aparece la figura de un hombre vestido con una túnica de tela gruesa encerada, una máscara de nariz cónica con forma de pico de pájaro y agujeros con lentes de vidrio para los ojos, unos guantes de cuero marroquí y un sombrero de copa baja también de piel de cabra. El pico de la máscara, lo sabemos por el mismo grabado, estaba relleno en su interior con sustancias aromáticas –ámbar gris, hojas de menta, estoraque, mirra, láudano, pétalos de rosa, alcanfor, clavo de olor– y paja. Se trataba, esta figura, precisamente del médico de la peste negra, una suerte de especialista en el tratamiento de las epidemias de peste que hasta bien avanzado el siglo XVII recorrió Europa siguiendo el rastro de la enfermedad.

Condensa este personaje, esta imagen, las coordenadas que configuran “El acto médico. Práctica médica, enfermedad e historia: la colección del Museo de Historia de la Medicina de la Universidad Nacional de Colombia”: medicina como ars medica –habilidad, entrega y vocación respecto al conocimiento del cuerpo del otro–, medicina como tekhne iatriké –necesidad de artilugios y técnicas que sustenten tal habilidad curativa– y medicina como hecho histórico catalizador de fenómenos culturales y sociales más amplios.

Los objetos que conforman “El acto médico” se comportan, entonces, como el médico de la peste de Fürst: desde “máscaras de pico” con sustancias aromáticas hasta jeringas o electroencefalógrafos, cada objeto condensa la disposición de una práctica a transformarse en una historia.





El médico de la peste
(1656), Paul Fürst.